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| Huipil de Algodón. |
Las mujeres acostumbran llevar huipiles cortos de algodón, metidos dentro del enredo, otros son mas largos y lucen por fuera. Existen varias diferencias entre el huipil de uso diario y el ceremonial, ya sea de algodón o de lana, varía la calidad y cantidad de los diseños brocados en las prendas de distintos lugares. Las tejedoras acostumbran brocar la tela con diseños geométricos o con figuras humanas en hilos de seda o artisela y adornos de listones. En el Bosque, las artesanas hacen los huipiles de manta industrial, les bordan figuras geométricas en el cuello y las mangas con hilo preferentemente de color rojo. Las tejedoras forman la prenda con dos lienzos, acostumbran bordar las uniones con randas o diseños de flores pequeñas o lineas azules.
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| Huipil de San Mateo. |
El huipil consiste en una tela rectangular, doblada a la mitad, con una abertura para la cabeza y generalmente cosida a los lados, dejando sin unir la parte superior, para formar la bocamanga. Está formado por uno, dos o tres lienzos unidos por costuras –las telas se usan tal como salen del telar, sin cortes, ni alforzas– que lo entallan al cuerpo. A esto se llama un vestido no confeccionado. Se emplea algodón y lana y a veces se combinan ambos materiales. Ocasionalmente se entretejen partes de seda, artisela o plumas como adorno. Actualmente en algunos casos la manta, la popelina o alguna otra tela industrial han sustituido a los paños tradicionales elaborados en telar de cintura.
Tanto el huipil, como las demás prendas de vestir, ya sea femeninas o masculinas son elaboradas por las mujeres, a veces con bordados sobre telas industriales, pero más frecuentemente en telar de cintura.
El telar de cintura, considerado por muchos un instrumento “primitivo”, permite la mayor cantidad de técnicas, algunas de las cuales no se pueden lograr con ningún otro tipo de telar más sofisticado y automatizado.
Dentro del corte básico del huipil, existe una gran variedad de modelos: los hay cortos, que apenas llegan a la cintura y otros que cubren hasta los tobillos. Entre estos extremos hay de todos los tamaños. Muchos de los huipiles clásicos son más anchos que largos, aunque durante los últimos años se nota una reducción de la anchura de la prenda. El escote puede ser redondo, ovalado, cuadrado o simplemente una incisión vertical, apenas suficiente para dejar pasar la cabeza. Hay huipiles que son abiertos de los lados, en otros se cosen solamente unos cuantos centímetros en la parte inferior y otros más tienen la bocamanga muy angosta.
Salvo en algunos casos de huipiles muy largos que se usan como prenda única, se suelen combinar con un enredo o una falda de pretina. La mayoría de las veces cae suelto, a veces se amarra alrededor de la cintura y en otras más se mete debajo del enredo o falda, a modo de una blusa.
La distribución de los adornos hace con frecuencia énfasis en rayas horizontales, en otras se acentúa más la ornamentación vertical; algunos huipiles bordados son cubiertos completamente con dibujos. En ocasiones el ornato se concentra alrededor del escote, ya sea solamente en el lienzo medio o prolongándolo sobre los hombros. Además los huipiles se adornan con listones formando dibujos alrededor del escote, uniendo los lienzos o simulando pequeñas mangas.
Los motivos bordados o entretejidos de los huipiles pueden ser geométricos, otros representan figuras humanas, de animales o de plantas. Aunque para el observador extraño es a veces difícil interpretar el significado, para sus hacedoras cada ornamentación tiene su simbolismo. Por todas las características anotadas que son tradicionales, pero distintas en cada pueblo, se puede saber de dónde es originaria una mujer, simplemente observando el huipil que porta.
La importancia del huipil como indumentaria femenina es extraordinaria y denota la gran destreza y creatividad empleada en su manufactura. Sobre todo, señala la voluntad de seguir siendo indígena y el orgullo de su cultura particular.
Tanto el huipil, como las demás prendas de vestir, ya sea femeninas o masculinas son elaboradas por las mujeres, a veces con bordados sobre telas industriales, pero más frecuentemente en telar de cintura.
El telar de cintura, considerado por muchos un instrumento “primitivo”, permite la mayor cantidad de técnicas, algunas de las cuales no se pueden lograr con ningún otro tipo de telar más sofisticado y automatizado.
Dentro del corte básico del huipil, existe una gran variedad de modelos: los hay cortos, que apenas llegan a la cintura y otros que cubren hasta los tobillos. Entre estos extremos hay de todos los tamaños. Muchos de los huipiles clásicos son más anchos que largos, aunque durante los últimos años se nota una reducción de la anchura de la prenda. El escote puede ser redondo, ovalado, cuadrado o simplemente una incisión vertical, apenas suficiente para dejar pasar la cabeza. Hay huipiles que son abiertos de los lados, en otros se cosen solamente unos cuantos centímetros en la parte inferior y otros más tienen la bocamanga muy angosta.
Salvo en algunos casos de huipiles muy largos que se usan como prenda única, se suelen combinar con un enredo o una falda de pretina. La mayoría de las veces cae suelto, a veces se amarra alrededor de la cintura y en otras más se mete debajo del enredo o falda, a modo de una blusa.
La distribución de los adornos hace con frecuencia énfasis en rayas horizontales, en otras se acentúa más la ornamentación vertical; algunos huipiles bordados son cubiertos completamente con dibujos. En ocasiones el ornato se concentra alrededor del escote, ya sea solamente en el lienzo medio o prolongándolo sobre los hombros. Además los huipiles se adornan con listones formando dibujos alrededor del escote, uniendo los lienzos o simulando pequeñas mangas.
Los motivos bordados o entretejidos de los huipiles pueden ser geométricos, otros representan figuras humanas, de animales o de plantas. Aunque para el observador extraño es a veces difícil interpretar el significado, para sus hacedoras cada ornamentación tiene su simbolismo. Por todas las características anotadas que son tradicionales, pero distintas en cada pueblo, se puede saber de dónde es originaria una mujer, simplemente observando el huipil que porta.
La importancia del huipil como indumentaria femenina es extraordinaria y denota la gran destreza y creatividad empleada en su manufactura. Sobre todo, señala la voluntad de seguir siendo indígena y el orgullo de su cultura particular.
Bibliografía:
Tesis: Origen, evolución, y uso actual del huipil Oaxaqueño. Ana Paula Fuentes Quintana. México DF. 2001, Universidad Iberoamericana
Tesis: Análisis de la Indumentaria Ceremonial y del Huipil Tzotzil, Paula Priscila Gonzales Castañeda. México DF. 1999, Universidad Iberoamericana.


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